La memoria reciclada. 2011

Un proyecto de Pep Dardanyà en el barrio de Moravia para el Encuentro Internacional de Medellín 2011.

La historia de un barrio en doce episodios.

El proyecto La memoria reciclada reúne doce fotografías que pretenden mostrar doce de los momentos más importantes y más representativos de la historia del barrio de Moravia. Estos episodios y su reconstrucción escenográfica actual han sido negociados, debatidos y consensuados por los y las líderes del barrio. En las escenas fotográficas han participado muchos de sus habitantes. Cada una de estas imágenes está acompañada de un texto que testimonia y legitima estos sucesos como parte de esta historia. Así se construyen relaciones nuevas entre la apariencia y la realidad, lo singular y lo común, lo visible y su significación.

 

La memoria reciclada. Historia de un proyecto

Capítulo 1. Simulando lo real

“Cada año, en efecto, desde el final de la guerra civil, la familia…, organizaba una conmemoración el mismo día 18 de julio. No solo una misa o algo por el estilo, sino una verdadera ceremonia expiatoria, teatral. Volvían a llegar en tropel, armados de escopetas, para matar otra vez, ritual, simbólicamente, al dueño de la finca. A alguien que hacía su papel. Una especie de auto sacramental, así era la ceremonia.”

Jorge Semprún[1]

Había visitado el barrio de Moravia durante un viaje a la ciudad de Medellín en marzo de 2009. Para entonces, el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia ya era un referente internacional por el trabajo que estaba realizando con la comunidad del barrio. Inmediatamente después de la visita obligada al centro cultural, un grupo de alumnos de la escuela Fe y Alegría nos invitaron a iniciar con ellos un paseo por las intrincadas calles del barrio. Mientras caminábamos, las niñas y niños nos iban explicando su historia, mezclando datos sobre su fundación y construcción con anécdotas más sensacionalistas relacionadas con los casos destacados por la prensa. El itinerario se convirtió en una deriva por el laberinto orgánico de casas y calles autoconstruidas del barrio y por los recovecos de su memoria. Dos cosas me sorprendieron especialmente del relato: la historia de pobreza y violencia, de ocupación y de supervivencia y la capacidad de colaboración, de emprender y de aprendizaje de la mayoría de sus habitantes.

La invitación para participar en el Encuentro Internacional de Medellín, MDE11, me ofrecía la posibilidad de realizar una intervención en el barrio de Moravia. En aquel mismo instante recuperé el paseo que habíamos realizado un año y medio antes y la imagen estereotipada que me había hecho del barrio, mezcla de todas las historias que me habían contado y toda la información que posteriormente, debido al interés que me había producido, pude recopilar.

La invitación coincidió con la lectura del libro Veinte años y un día de Jorge Semprún. Una novela basada en unos hechos verídicos acaecidos en un pueblo de la provincia de Toledo llamado Quismondo. En ese lugar, una familia de la alta burguesía local recrea, año tras año, un acontecimiento ocurrido durante el primer año de la guerra civil española en la que un miembro muy querido de esta familia fue asesinado por los campesinos del pueblo. Los habitantes actuales del pueblo, ahora totalmente dependientes del poder del señorito hermano del difunto, están obligados a participar en el simulacro del acontecimiento como si de una expiación de sus pecados se tratara. La novela se convierte en una metáfora perfecta sobre el control de la memoria colectiva por parte del poder y de los medios de comunicación de masas.

Aprovechando la coincidencia, me pareció oportuno juntar en un mismo plano conceptual los recuerdos sobre la historia del barrio de Moravia y la propuesta de reconstrucción de los acontecimientos históricos tal y como los narra Semprún. La ficción pasa de ser la creación de un mundo imaginario opuesto al mundo real a un  lugar en donde se cambian los modos de presentación y las formas de representación. Se construyen relaciones nuevas entre la apariencia y la realidad, lo singular y lo común, lo visible y su significación.

 

Capítulo 2. Sobre enseñanzas y aprendizajes

“Aprendemos y enseñamos, actuamos y conocemos también como espectadores que ligan en todo momento lo que ven con lo que han visto y dicho, hecho y soñado. No hay forma privilegiada, ni tampoco punto de partida privilegiado. Por todas partes hay puntos de partida, cruces y nudos que nos permiten algo nuevo si recusamos, en primer lugar, la distancia radical, en segundo lugar, la distribución de los roles y, en tercero, las fronteras entre los territorios (…) Todo espectador es de por sí actor de su historia, todo actor, todo hombre de acción, espectador de la misma historia.”

Jacques Rancière[2]

El discurso general del MDE11, propone a los artistas invitados una serie de preguntas con el objetivo de generar una reflexión sobre la transmisión de conocimiento en el arte o a través de los procesos artísticos.  Nos invita a deliberar sobre el cómo, el cuándo y el dónde se efectúa la transferencia de conocimientos. La reflexión incluye la relación jerárquica bidireccional que se crea entre el que enseña y el que aprende y entre el que aprende y el que enseña así como la forma de conocimiento que se da en el trabajo colectivo a través de la interacción de individuos en el interior de un grupo de trabajo. Más allá de los aspectos técnicos e históricos, la propuesta nos lleva a examinar y a cuestionarnos si la experiencia de la construcción de una “obra artística” es una instancia de aprendizaje. ¿Dónde radica el potencial educativo del arte y en qué momento y cómo ocurre esta mediación?

Teniendo como referente estas cuestiones el proyecto La memoria reciclada, suma a la reflexión inicial la mirada distante que inevitablemente supone la llegada del extranjero, del intruso que se enfrenta al aprendizaje y a la reconstrucción de la memoria visual de un territorio o de un barrio sin estigmas ni prejuicios (¿o sí?). Esta posición aporta una mirada nueva que irremediablemente ha de unirse, fusionarse y consensuarse con las imágenes, las acciones y las palabras, en definitiva, a las experiencias de los habitantes  del barrio.

En este caso, el consenso va más allá que el mero significado de la palabra.  Se trata de una “forma de actuar donde se da  prioridad a la evaluación, al arbitraje y a la negociación entre los “agentes sociales” o los diferentes tipos de comunidades pero también significa el acuerdo entre sentido y sentido, es decir, entre un modo de presentación sensible y un régimen de interpretación de sus datos”[3]. Por ello, la unión entre lo explicado, lo entendido y lo interpretado, es decir, la representación, la imagen final en este caso, ha de ser capaz de presentar una multitud de experiencias, de palabras y de mensajes.

Las imágenes resultantes se constituyen como una metonimia, o sea, como un proceso psíquico usado por el inconsciente colectivo para manifestarse. La dramatización de las imágenes busca ese proceso y lo confronta con el presente, el ahora “emancipado” que recuerda y que busca una situación o una acción como expiación de un hecho concreto. Se trata de conseguir lo que Jacques Rancière denominaba la “imagen pensativa” y que definía como “aquella que es capaz de generar tensión entre varios sistemas de representación y poder así construir relaciones entre pensamiento, arte, acción e imagen”.

 

Capítulo 3. La memoria, como la basura, también se recicla

“La historia de lo eliminado y de lo eliminable es una crónica de la cultura y de la civilización (…) El reciclaje no es un invento sino una actividad natural de los humanos (…) Nada es basura hasta que se le convierte en tal (…), la expulsión del circuito productivo (…) convierte a los objetos en desechables… (debemos buscar una sociedad en la que) nada ni nadie sería inutilizable, nada ni nadie sería residuo, o por lo menos, infinitamente menos que ahora”.

Oscar Caballero[4]

Al empezar la investigación sobre el barrio de Moravia descubrí el documento, “Moravia: Memorias de un puerto urbano”[5] , una investigación realizada por Eduardo Alberto Gómez Barrera, Erika Sierra Arias y Herman Ferney Montoya Gil para el Programa Memoria y Patrimonio Cultural de la alcaldía de Medellín. En el texto introductorio se pueden leer las intenciones de la investigación: “El ejercicio de recuperación y reinterpretación de las memorias sociales y culturales tiene como objetivo general el dinamizar procesos sociales y culturales que propicien formas adecuadas de sociabilidad entre los pobladores de Moravia que contribuyan a significar el nuevo espacio público barrial planeado por el Macroproyecto de Renovación Urbana y su conexión con la ciudad”. Los autores aportan en el estudio una lista de los episodios y los personajes que los propios habitantes del barrio han distinguido como los más importantes en su historia hasta el 2005.

El proyecto La memoria reciclada toma como referencia este documento y se plantea como una acción social comunitaria en el barrio de Moravia con la intención de sumar esfuerzos a esta iniciativa pero también con la pretensión de generar reflexiones críticas desde una mirada distante. Se trata de construir una imagen de conexión entre lo visual, lo verbal y lo escrito. El poder de esta imagen será el de perturbar el régimen ordinario de esta conexión tal como lo pone en marcha el “sistema oficial” de información y de comunicación de “lo real”. En definitiva, el objetivo será generar imágenes contemporáneas en escenarios actuales sobre la historia del barrio y la identidad de sus habitantes. Una acción de reciclaje visual y emocional de la historia y de la memoria del barrio, donde se recoge además de los episodios oficiales los momentos de esta historia que podríamos denominar subalternos.

El proyecto propone una reflexión sobre cómo negociamos, consensuamos, construimos y representamos la realidad y la memoria, tanto individual como colectiva. El resultado: una serie de doce imágenes fotográficas que constituyen la base para la publicación de un calendario. Las imágenes representan doce momentos o episodios importantes acaecidos en el territorio y han sido decididos, negociados y consensuados conjuntamente con las líderes y los líderes del barrio. Con su aportación también se propusieron, negociaron y construyeron los escenarios, los personajes y los objetos significativos que aparecen en las imágenes. Imágenes congeladas que representan la historia de un proceso transformador y enriquecedor que sólo ha sido posible gracias al interés, al esfuerzo y al trabajo de multitud de personas cuyas vidas están unidas de forma irremediable. Gracias a todas ellas por dejarme entrar en su territorio y aprenderlo a conocer, a entender y a admirar.

 

 


[1] “Veinte años  y un día”. Jorge Semprún. Tusquets Editores (Barcelona, 2004)

[2] “El espectador emancipado”.  Jaques Rancière, Ellago Ediciones, Castellón de la Plana, 2010.

[3] “El espectador emancipado”.  Jaques Rancière, Ellago Ediciones, Castellón de la Plana, 2010.

[4] Citado por Jaramillo Villegas, Germán. Los Doctores de la Basura. Edición Cooperativa de Trabajo Asociado

RECUPERAR. Coimpresores. Medellín. Octubre de 2003. P. 3. Cita extraída de “Moravia: memorias de un puerto urbano”, de Eduardo Alberto Gómez Barrera, Erika Sierra Arias y Herman Ferney Montoya Gil.

[5] http://www.reddebibliotecas.org.co/sites/Bibliotecas/Cultura/Documents/Anecdotario%20Barrio%20Moravia.pdf

 

 

La memória reciclada

 

 

Santiago Osorio, Celina de la Cruz Palacio, William Gómez, Alejandra Osorio, José Antonio Vasco

Enero – Los primeros en morar en la vía levantan el rancho.

Estación Caribe

A partir de los años sesenta, los primeros invasores comandados por Aldemar Antonio Vallejo y por cinco familias más, encabezadas por Ramón Ortiz y Antonio Cardona, empiezan a ocupar las tierras al lado de las vías del tren. Luego de nivelar y de marcar los terrenos con cabuyas y estacas, se dedicaban a “levantar el rancho”, colocando básicamente cuatro palos a los extremos unidos con fieltro. Rápidamente los niños y las mujeres ocupaban su interior y entre todos empezaban a construir.

 

Elsy Torreglosa, Jenny Hernández,  Erica Viviana Ramírez, Liria Maya,  María Lisiria Yepes, María del Carmen Ramírez, Heroína Córdoba, María Virgelina Córdoba, María Doli Cano, Celina de la Cruz Palacio, Nélida Natalia Alcaraz, Liliana Canizales

Febrero – Llegada del Padre Mejía y creación del primer comité femenino

Sede Acción Comunal de Oasis Tropical

Llegada al sector del padre Vicente Mejía y de un grupo de estudiantes de la Universidad de Antioquia, quienes hablan sobre la organización popular y la importancia de la reserva de espacios comunitarios. El padre Mejía desapareció del barrio en extrañas condiciones. En 1966 se crea el primer Comité Femenino como estrategia para enfrentar los intentos de desalojo. El Comité planeará la invasión organizada de un nuevo asentamiento al que bautizará como Fidel Castro. Las mujeres tendrán un papel fundamental para la conformación del barrio.

 

Jerónimo Álvarez, Nataly Acevedo, Marlon Rodríguez, Hortensia del Carmen Durango, John Anderson Infante, Luis Alfonso Durango, Wilmar Castro, Olga Lucia Acevedo, Gabriel Emilio Restrepo, Flor Marina Ramírez, Sara Chanci Ramírez, Jeison Arley Caicedo

Marzo – De las juntas de Acción Comunal al Muro de Berlín

Puente sobre la quebrada La Bermejala

El esfuerzo de Jaime Gómez en 1974, supone la formación de la Junta de Acción Comunal de Moravia y la consecución de su Personería Jurídica en 1977. Pero los enfrentamientos ideológicos entre los tradicionales Comités Populares y las Juntas de Acción Comunal llevaron inclusive a dividir en dos a Moravia por medio de un muro construido con ladrillo y cemento. Posteriormente la quebrada La Bermejala también se convirtió, debido a los enfrentamientos entre sectores, en una “barrera invisible” que fue bautizada como el Muro de Berlín.

 

Rubén Darío Usuaga, Edith Torreglosa, Leydi Johana Cobos, Hernán de Jesús Gallo

Abril –La “malicia indígena” y los primeros contactos con la administración Sector Bosque.

Calle 80-Carrera 53

Eran muchas las estrategias para enfrentar y neutralizar a la fuerza pública conocidas como la “malicia indígena”, la más popular fue bautizada como los “embarazos de piedra”. Las mujeres salían a las calles con las piedras escondidas en la barriga. Al mismo tiempo, cave destacar el importante papel de Don Antonio Cardona y de las parteras Angélica Espinosa y Aceneth Restrepo. La aplicación de estas estrategias coincidió con los primeros contactos formales con la Administración Municipal y la visita del Alcalde del momento.

 

Rubiel Castañeda, Bryan Steven Echevarria, Diego Andrés Restrepo, Pedro Castaño, María Lucia Muñoz.

Mayo – La educación social y la rehabilitación urbana

Patio del Colegio Fe y Alegría

Construcción de la Escuela Fe y Alegría, que durante muchos años fue un centro de educación y cultura bajo la dirección de la hermana capuchina Odila Campillo y que sigue en pleno funcionamiento educando a todos los niños del barrio. La presentación en 1982 por parte de la Administración de un plan de habilitación para tugurianos de la ciudad y la presentación de una contra propuesta por parte de un grupo de estudio de la comunidad que coincide con la presencia del hasta entonces político Pablo Escobar y su programa alternativo “Medellín sin tugurios”.

 

Luz Marina Gómez, Alirio Quintero, Juan Antonio Marín, Gerardo Luis Guerrero, Juan David Marín, María Bernarda Bustamante, Gladys Giovanna Arango, Claudia Elena Sánchez, Derly Yasmin Betancourt, Urania Manco

Junio – El peregrinar de los “basuriegos” y el reciclaje

Cima del Morro

La aberrante legalización del basurero en 1977 supone el sustento de muchas familias que sobreviven del reciclaje de las basuras. En 1983 se genera la Cooperativa de Trabajo Solidario Recuperar con el apoyo de los “basuriegos” como socios y de varios empresarios antioqueños. El cierre del basurero el 14 de abril de 1984, levanta otra montaña pero esta vez de dudas ya que supone que cerca de 3.000 personas se despeguen de la montaña, el reciclaje comienza a realizarse en la fuente y algunos jóvenes son reclutados por grupos armados.

 

Elsy Torreglosa, Mauricio de Jesús  Zapata, Francy Enau, Edward Hincapié, Luis Alfonso Durango, José Augusto Ramírez, Leonor Padilla, Carlos Alberto Pradilla, Dora Emilse Cardona, Carlos Adolfo Bedoya, Judy Elena Echevarria, Yorladi Andrea Palacio, Gloria Ospina, José Antonio Vasco.

Julio – Trabajo comunitario a cambio de escrituras

Lote para el nuevo Hogar de Calidad II

Para 1986 los habitantes de Moravia habían acumulado más de 25 mil días de trabajo comunitario y el Municipio había entregado más de 90 escrituras. El programa del trabajo comunitario comenzó con el ordenamiento urbanístico. En los predios y en la adecuación de vías se organizaron en cuadrillas dirigidas por un líder, que era el encargado de controlar el tiempo de trabajo en unos libros y expedía el bono de ayuda mutua correspondiente para poder cancelar el valor de la respectiva propiedad y obtener la respectiva escritura pública en convenio con la Alcaldía. Luis Alfonso Agudelo fue uno de estos activos líderes. ( E.P.D)

 

Esteban Duque, Cristian David Marín, Isaac Paternina

Agosto – El juego del poder

Curva del Diablo

La aparición del fenómeno de las bandas, en un principio con casos especiales como la de Pájaro o la de los Burreros, entre otras, supone un conflicto armado muy violento. El asesinato del padre de Nacho, entre otros, desencadenó una nueva división entre El Bosque y Moravia, y una gran cantidad de muertos. La violencia supone la suspensión unilateral en 1989 del programa de rehabilitación por parte de la Alcaldía Municipal y la entrada de las Milicias Populares del Valle de Aburrá y su establecimiento en el barrio.

 

Claudia Ramírez, Agustín Londoño, Norberto Zamora, Luz Estella Franco, Hernán de Jesús Gallo

Septiembre – La importancia de las mesas de trabajo

Sector Divisa-Morro. Carrera 80 C

El cambio en la visión política de las milicias desde un ideal socialista e insurreccional a uno cívico y comunitario comporta, en 1994, la negociación entre el Gobierno Nacional y las MPVA, vinculadas al proceso con la Corriente de Renovación Socialista, la zona de distensión, el traslado al campamento de “Flor del Monte”, y la instalación de la Mesa de Trabajo José Hernán Ramírez (líder comunal asesinado en 1993), con la presencia de delegados del Gobierno Nacional y del Alcalde. Esta mesa se convirtió en referente para todas las mesas de trabajo que se han organizado posteriormente.

 

Wilson Rojas, Francisco Hurtado, Andrés Inestrosa, Desiderio Mosquera, Duban Andrés Roa, Carlos Enrique Agudelo

Octubre – La desmovilización y la superación del conflicto

Cancha de fútbol Moravia

En 1998 se desmoviliza a 170 integrantes de un grupo armado, 20 de ellos de Moravia. Y en noviembre de 2003 se desmovilizan a otros 220 integrantes de Moravia pertenecientes al Bloque Cacique Nutibara, aunque estas desmovilizaciones no suponen la superación definitiva del conflicto. Como una iniciativa propia, y como una representación de esta superación, en 2004 un grupo de jóvenes del sector Oasis y otro del sector Chocó Chiquito deciden poner tregua a un conflicto violento entre los dos grupos. Para conmemorar la tregua organizan un partido de fútbol, pero con una condición, todos los jugadores deberán vestirse de mujeres. Desde entonces, el partido se retoma cada mes de Octubre.

 

Edwin Rodas, Argemiro Peña, Héctor Ángel Urrego, Ana Ofelia Flores, Irma Arias Mena, Mildred Metaute.

Noviembre – La llegada del Plan Integral de Intervención

Escaleras de entrada al nuevo edificio Álamos 2

En 2000 el Morro de basuras se ocupa promovido por uno de los grupos armados que lo controlan, lo que supone le desplazamiento de una importante comunidad indígena. Al mismo tiempo se reanudan las conversaciones con la administración municipal, proceso que se concreta en diciembre de 2005 con el acuerdo por el que se da vía libre al Macroproyecto de mejoramiento integral del barrio. Los siete programas del Plan Parcial pretenden la mejora integral de la calidad de vida de la población. Uno de estos programas propone la destrucción de los asentamientos sobre el Morro, declarado zona de alto riesgo y el reasentamiento de sus habitantes.

 

Gloria Ospina, Daniel Viadé, Yeison Alexander Henao, Carlos Uribe, Eva Bodez, José Julián Agudelo, Cielo Holguín, Pep Dardanyà, Elsy Torreglosa.

Diciembre – La transformación de un barrio en objeto de estudio

Auditorio Rogelio Salmona del Centro de Desarrollo Cultural de Moravia

Desde 2005 hasta la actualidad el barrio de Moravia y sus habitantes, se han tenido que adaptar a una nueva situación y a unos nuevos “visitantes invasores”. Las especificidades tanto socio culturales como urbanísticas del barrio y su peculiar historia a supuesto que antropólogos, sociólogos y urbanistas hayan escogido el barrio como lugar de trabajo de campo e investigación. También recientemente, artistas visuales vienen desarrollando “proyectos artísticos” transformando el barrio en campo de experimentación estética. Estos procesos comportan el cambio de los imaginarios colectivos.

 

Exposición y presentación pública del calendario en el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia. 2 de Septiembre de 2011.

 

Exposición en el Museo de Antioquia.

 

 

Con la participación o la colaboración de:

Olga Lucia Acevedo, Nataly Acevedo, Carlos Enrique Agudelo, José Julián Agudelo, Nélida Natalia Alcaraz, Jerónimo Álvarez, Gladys Giovanna Arango, Irma Arias Mena, Víctor Becerra, Carlos Adolfo Bedoya, Derly Yasmin Betancourt, María Bernarda Bustamante, Eva Bodez, Jeison Arley Caicedo, Isabel Campo, María Doli Cano, Liliana Canizales, Dora Emilse Cardona, Wilman Castro, Rubiel Castañeda, Pedro Castaño, Sara Chanci, Leydi Johana Cobos, Heroína Córdoba, María Virgelina Córdoba, Jefferson Córdoba, Lina Duque, Esteban Duque, Hortensia del Carmen Durango, Luis Alfonso Durango, Brian Steven Echavarría, Judy Elena Echavarria, Francy Henao, Juan Eules, Hernán de Jesús Gallo, Ana Ofelia Flores, Luz Estella Franco, Jonatan Steven García, Juan Alberto Gaviria, Susana Giménez, William Gómez, Luz Marina Gómez, Luigi Santiago Guerra, Gerardo Luis Guerrero, Edward Hincapié, Yeison Alexander Henao, Hernando Loaiza, Jenny Hernández, Cielo Holguín, Francisco Hurtado, Andrés Hinestrosa, John Anderson Infante, Agustín Londoño, Luis Ángel López, Urania Manco, Cristian David Marín, Juan Antonio Marín, Juan David Marín, Liria Maya, Mildred Metaute, Dolly María Monsalve, Desiderio Mosquera, Wilter Murillo, María Lucia Muñoz, Gloria Ospina, Santiago Osorio, Alejandra Osorio, Leonor Padilla, Celina de la Cruz Palacio, Yorladi Andrea Palacio, Isaac Paternina, Amalia Pérez, Argemiro Peña, Adriana Pineda, Margarita Pineda, Carlos Alberto Pradilla, Alirio Quintero, Juan Fernando Quintero, José Augusto Ramírez, María del Carmen Ramírez, Erica Viviana Ramírez, Claudia Ramírez, Flor Marina Ramírez, Betsy Rentería, Diego Andrés Restrepo, Gabriel Emilio Restrepo, Adriana Ríos, Duban Andrés Roa, Edwin Rodas, José Luis Rojas, Wilson Rojas, Marlon Rodríguez, Margarita María Sánchez, Johan Sebastian Sánchez, Rosalba  Sánchez y familia, Claudia Elena Sánchez, Dora Sosa, Luis Carlos Tamayo, Dora Hiliana Tapasco y familia, Agueda Edith Torreglosa, Diego Armando Torreglosa, Elsy Torreglosa, Carlos Uribe, Héctor Ángel Urrego, Rubén Darío Úsuga, José Antonio Vasco, María Odilay Velázquez, Rubén Darío Velázquez, Joe Isidoro Velázquez, Daniel Viadé, Blumer Virgen, Cristian David Viveros, María Liciria Yepes, Norberto Zamora, José Ignacio Zapata, Mauricio de Jesús Zapata.

Agradezco especialmente la colaboración y la participación de los y las líderes, de todos los habitantes del barrio de Moravia y del equipo del Centro de Desarrollo Cultural, sin ellos este proyecto no hubiera sido posible.

Curadores: Nuria Enguita, José Roca, Eva Grinstein, Bill Kelley Jr. y Conrado Uribe

Coordinación general: Adriana Ríos

Coordinadoras en Moravia: Cielo Holguín, Elsy Torreglosa y Gloria Ospina

Asistente de producción: José Julián Agudelo

Practicante: Lina Duque